jueves, 2 de diciembre de 2010

# El centro del universo.



Desde su ombligo, Marina contemplaba el mundo como una ficción que se movía para que ellos se encontraran. No es que Marina pensara que su ombligo fuera el centro del universo, pero en ese momento, era incapaz de ver más allá de su ombligo. Lo pensaba y le hacía gracia. Jamás creyó que tan manida expresión cobrara tanta certeza. Quizá lo único que su ombligo hubiera deseado en ese momento, si deseara algo más de lo que tenía, era que hasta el dormitorio llegase el aroma del desayno recién hecho, para empezar a desayunar sin que su ombligo tuviera que moverse de la cama. Le parecía absurdo pero divertido. Además, ¿Quién decía que no se podía soñar? Su ombligo llevaba meses soñando que algún día despertaría como estaba ahora,en un sueño, y ahora que lo había logrado, su ombligo no quería despertar. Porque Marina sabía que había sueños que se soñaban con el ombligo, ni con el corazón, ni con la mente, ni con el deseo, ni siquiera pueden soñarse cuando uno está despierto. Y también sabía que los sueños que se sueñan con el ombligo son siempre más plácidos, como de miga de pan o de lluvia tras los cristales. O de abrazo en una noche de frío. Y se quedan deslizándose por la piel, como el sudor y los besos.

5 comentarios:

  1. mi mundo es mi ombligo i nada mas que mi ombligo i lo demas q le den, vale?
    hahahx d

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  2. jajajajajajajaja así es, Emilia, así es... No te puedes fiar de nada más allá de tu ombligo...

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  3. peor de nadieeeeee eeeh, q la gente estaa muuuh loka xd hahah!!

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  4. Merinnnnn ya estoy por akii! buahg ademas de verdad, hay tanto q decir del ombligo...
    "el ojo que nos dió vida durante un tiempo y el ojo del que debemos fiarnos!" =D muakas puerkos
    (aH!por cierto, espero algo for me!)

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  5. Algo for tii! Por supuesto, Puerkooo! Lo tendrás *-*

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