jueves, 20 de enero de 2011

# Porque nos jode, pero aquí estamos.





- ¿Cuantas patas tiene la araña?
- Ocho.
- ¿Y cuantas necesita para huír?
- Cada una de ellas.
- Si... Cuanto más rápido mejor...
- ¿Qué significa huír para ti?
- Huír significa ser un cobarde...
- ¿Por qué? No tiene porqué significar eso, precisamente...
- ¿Ah no? Huír significa alejarse de algo que no puedes afrontar... Y si no puedes afrontarlo significa que eres un cobarde...
- Pero... ¿Y si el desafío de huír es más duro que el de quedarte y aguantar? ¿No se te debería considerar como un valiente afrontándolo?
- No lo creo así... De todas formas ese desafío se terminaría alguna vez, por muy duro que fuera... Y si te quedas y aguantas será para siempre...
- Entonces... ¿Prefieres el tedio de toda una eternidad a saltar una sola vez y atreverte a lo desconocido? Siempre sería por conseguir una felicidad mayor...
- No... Prefiero morir.
- Para preferir morir hay que ser un cobarde.
- Eso es mentira... Hay que ser un valiente para enfrentarse a la oscuridad y el silencio eternos.
- Después de la muerte no recordamos nada...
- ¿Y qué recuerdo te queda después de huír?
- Ninguno que quieras recordar...
- Exacto... Solo resentimiento.
- ¿Resentimiento? ¿De qué?
- De haber dejado atrás el lugar donde empezaste...
- Ya... Entonces... ¿Qué? Tedio, resentimiento o muerte... ¿Esas son las opciones?
- Al parecer si...
- ¿Y tú? ¿Qué quieres?
- A mi me falta algo...
- ¿El qué?
- Alguien...
- ¿Quien?
- Tú.
- Pues... ¿A que estamos esperando? Seguramente el tedio, el resentimiento y la muerte serán más dulces contigo.

miércoles, 5 de enero de 2011

# La criatura.



Junté las manos y exclamé en voz alta: << ¡William, querido ángel! ¡Este es tu funeral, esta es la última oración!>>. Había dicho estas palabras, cuando percibí entre las sombras una figura que se deslizaba detrás de un bosquecillo, cerca de mí; permanecí inmóvil, mirando atentamente, no podía equivocarme, un relámpago iluminó el objeto y me reveló claramente su forma; su naturaleza gigantesca y la deformidad de su aspecto, de una fealdad inhumana, me indicó instantáneamente que era el perverso, el horrible demonio a quien había infundido vida. ¿Qué hacía allí? ¿Podía ser (me estremecí ante la idea) el asesino de mi hermano? Rememoré los hechos que hasta entonces había intentado olvidar: el curso total de mis trabajos hasta la creación, el ser vivo que había creado con mis propias manos, erguido al lado de mi lecho; su partida: ahora habían transcurrido casi dos años desde la noche en que por primera vez había demostrado vida; ¿Y este era su primer crimen? ¡Ay! Había lanzado al mundo un ser depravado, que se complacía en el crimen y el dolor; ¿Acaso no había asesinado a mi hermano? Nadie puede imaginar el sentimiento de angustia que padecí durante el resto de la noche, que pasé, sufriendo frío y humedad, al aire libre. Pero no sentí las molestias provocadas por el tiempo; mi imaginación estaba absorta en escenas de perversidad y desesperación.

# Mirar por encima del hombro, no ver más allá de tu propia nariz.



Aunque muchos no lo crean así el humano es una especie animal competitiva, capaz de hacer cualquier cosa con tal de alcanzar sus propios objetivos, cumplirlos y atacar otras metas más difíciles. Todo se complica cuando el sujeto es más débil que sus aspiraciones y estas llegan a obsesionarle o a llegar a ser la totalidad de su vida. En ese punto esa persona deja de mirar a los demás como iguales y empieza a gustarle que todo el mundo baje la cabeza a su paso o simplemente obedezcan cuando hable.
Demasiadas personas así existen hoy en día. Se llamen como se llamen y tengan el carácter que tengan, siempre serán las amistades más codiciadas por todos. Todo el mundo conoce a la típica chica con complejo de superioridad, que cree que todo el mundo se rige bajo sus pies y no hay nada más por encima de su cabeza. Se equivoca, es en su cabeza donde no hay nada, realmente. La codicia la ha consumido, la superioridad que se cree que tiene ante todos los demás la ha cegado. Y ya no sabe distinguir entre lo que es bueno para ella y lo que no.
Las personas de verdad, aquellas que tienen fondo, aquellas que viven su vida sin mirar por encima del hombro de nadie y que tienen muy claros sus sentimientos hacia los demás, clasificando a las personas y juzgándolas por como se han portado estas con ellas, sin tener en cuenta rumores que llegan de terceras bocas mentirosas y sin atisbo de envidia sana. Todas esas personas son las que realmente tiene la capacidad de sentir de verdad, y tal vez, solo tal vez, de cambiar a los acomplejados... Para ello hay que tener mucha fuerza de voluntad, y paciencia... Haciéndoles ver que la vida no consiste solo en cuanta gente puedes llegar a manipular en un día, en una semana, o en un mes y crear y superar tu propio récord... Lo que importa es el interior, reír, llorar, un abrazo, una sonrisa... Ser feliz y disfrutar de cuanto nos ofrece esta vida que es tan efímera y que no sabemos valorar. Todo eso puede aprenderse, chicos, aún estáis a tiempo. Solo tenéis que creer, confiar, amar y dejaros llevar por los que creías que tenían menos inteligencia que vosotros.