miércoles, 5 de enero de 2011
# La criatura.
Junté las manos y exclamé en voz alta: << ¡William, querido ángel! ¡Este es tu funeral, esta es la última oración!>>. Había dicho estas palabras, cuando percibí entre las sombras una figura que se deslizaba detrás de un bosquecillo, cerca de mí; permanecí inmóvil, mirando atentamente, no podía equivocarme, un relámpago iluminó el objeto y me reveló claramente su forma; su naturaleza gigantesca y la deformidad de su aspecto, de una fealdad inhumana, me indicó instantáneamente que era el perverso, el horrible demonio a quien había infundido vida. ¿Qué hacía allí? ¿Podía ser (me estremecí ante la idea) el asesino de mi hermano? Rememoré los hechos que hasta entonces había intentado olvidar: el curso total de mis trabajos hasta la creación, el ser vivo que había creado con mis propias manos, erguido al lado de mi lecho; su partida: ahora habían transcurrido casi dos años desde la noche en que por primera vez había demostrado vida; ¿Y este era su primer crimen? ¡Ay! Había lanzado al mundo un ser depravado, que se complacía en el crimen y el dolor; ¿Acaso no había asesinado a mi hermano? Nadie puede imaginar el sentimiento de angustia que padecí durante el resto de la noche, que pasé, sufriendo frío y humedad, al aire libre. Pero no sentí las molestias provocadas por el tiempo; mi imaginación estaba absorta en escenas de perversidad y desesperación.
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quiero textos, más textos!!
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