martes, 8 de marzo de 2011

# Parábola del sueño adolescente.



Quisiera escribir de todo, y a la vez de nada. En mis pequeños momentos de locura se me ocurren mil y una cosas que decirle al mundo. Historias nuevas, que tal vez no sean de verdad, pero que pueden hacerte sentirte identificado y hacer renacer partes de ti mismo que creías perdidas... O tal vez verdades, verdades como puños, a algunos les golpearán en la cara, a otros llenarán de orgullo, pero no por eso me reprimo de publicarlas.
Pero en este momento, en el momento de la verdad, no me sale nada. Estoy falta de inspiración, o eso es lo que parece. Y eso me asusta, vaticina algo nuevo, un cambio. Hace tiempo que lo siento en los huesos, hace tiempo que lo siento en el alma. Me siento bien, feliz de nuevo, y ahora estoy en armonía conmigo misma y con los demás, incluso con los que me hicieron daño. Siento que mi vida se escapa, y la vivo frenéticamente, sin pararme a pensar, sabiendo que todo saldrá bien sea cual sea la circunstancia. Es como un sueño adolescente, mi propio sueño adolescente. El tiempo es mío y yo lo administro como a mi me interesa. En eso consiste, tengo todo mi amor para dar y toda mi vida para vivirla, para vivirla como yo quiera, a mi manera. Resulta reconfortante saber que tengo quince años, y los pies en la tierra, aunque a veces se me vuele la cabeza y haga cosas estúpidas.
Y así es. Inconformismo, libertad y amor, mucho amor por delante. Nadie va a pararme los pies ahora, nadie se va a interponer entre mi misma y mis metas. Todo está decidido... Ya falta poco para saborear la libertad que todos ansiamos tantos, la que disfrutaremos juntos. Aunque siempre haya subidas y bajadas, pero ahora viene la cuesta arriba, ahora todo sube, y cuando estemos en la cima seremos los reyes del mundo... Ya nos preocuparemos cuando caigamos, ahora vamos a disfrutarlo mientras dure... Todo lo que sube, baja... Y todo lo que baja... Termina subiendo.

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