lunes, 25 de abril de 2011

# Cuando las cosas van bien.



¿Por qué nos cuesta tanto? Siempre tenemos algo de lo que quejarnos, ya sea dolor corporal o psíquico... Aunque, si lo miramos desde un punto de vista científico, el dolor es psicológico... Si es así ¿Tendríamos que plantearnos que todo el dolor está en nuestra mente? ¿Y si tuviéramos un control extraordinario de nuestros sentimientos? ¿Podríamos paliar el dolor con tan solo desearlo? Si, es posible, pero la mayoría de humanos necesitamos sentirnos mal, necesitamos sufrir para saber que aún estamos vivos... Somos de la filosofía de que ya descansaremos cuando estemos muertos, que ahora tenemos que vivir la vida... Entonces... ¿Por qué sufrir? Cuando se es feliz es todo mucho más fácil y nosotros nos empeñamos en complicar las cosas.
Dicen que cuando todo va bien no existe la inspiración... Que una obra, sea del género que sea, solo es sobrecogedora si trata sobre algo malo, sobre algo que - a pesar de habernos traído cosas buenas - nos hizo sufrir más que nada en nuestra vida... Pero... Yo digo... ¿Por qué no nos puede sobrecoger igual algo que trate sobre esos días felices? ¿No nos llena mucho más el estómago de mariposas el tacto de una caricia de la persona que amas que la muerte de un ser querido?
La cuestión no es la situación, sino como y cuando se puede tocar la fibra sensible de alguien. El interior, revolver las tripas, esas mariposas que no dejan de revolotear cuando algo nos llega bien adentro. Y ahora os pregunto... ¿No desearíais una vida sin más preocupación que la de ser feliz?... No... Necesitáis sufrir para saber que estáis vivos.
Necesitáis llorar de rabia, pensar en cualquier persona antes que en vosotros, sufrir, sufrir, sufrir... Anteponer su felicidad a la vuestra. Lo necesitáis, porque no somos animales en muchos sentidos, pero el sufrimiento nos puede convertir en algo parecido a bestias.
Y yo quiero reivindicar eso. En época de plena felicidad, está claro que surgen problemas, pero saber aplacarlos conlleva tener los pies en la tierra, y hundirte puede significar que te pierdas.
Por eso mismo los atardeceres, las caricias, el mar, un helado compartido, una buena conversación... Todas esas cosas triviales, son más importantes que llevar una vida responsable, aunque te parezca aburrida. Porque el sufrimiento nos hace saber que somos humanos, pero tendríamos que aprender a percibirlo por otros medios.

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